domingo, 19 de mayo de 2013

Origen de la expresión "Darse el pisto"

También empleado como "tirarse el pisto", utilizamos este giro al querer indicar que alguien se está dando importancia o fanfarroneando al vanagloriarse de sus méritos; por ejemplo: "Andrés estuvo toda la mañana tirándose el pisto delante de su jefe por haber hecho una cosa bien por primera vez en su vida"

La historia de esta expresión se centra en la elaboración del pisto, pero no en la actual, basada en una fritada de diversas verduras en el que el tomate y pimiento forman un papel destacado y cuya introducción en España podría haber sido en el Siglo XV o XVI, sino en su anterior confección, basada en el empleo de diferentes carnes machacadas y sus jugos, de costosa preparación y sólo al alcance de los más pudientes. Tal era el trabajo y el coste de dicho plato, que "darse el pisto" comenzó a relacionarse con el atribuirse un mérito y por lo tanto concederse un "premio" por él, y tal cual, dicha expresión ha llegado hasta nuestros días.
Como curiosidad decir, que mientras el pisto actual se elabora básicamente con tomate, pimiento y calabacín, cuando se sustituye este último ingrediente por berenjena, es denominado "ratatuille".

Pisto Manchego

domingo, 31 de marzo de 2013

Origen de la expresión "Montar un poyo"

Empleamos este uso para indicar que se está armando un escándalo, discusión, pelea o tumulto. También es empleado el vocablo pollo con doble l y admitido por el diccionario de la RAE en una de sus acepciones. Igualmente es usado con el artículo "el": "Montar el pollo". Ejemplo: "Carlos montó el pollo en el restaurante por tardar tanto en servirle".

Un "poyo", según la DRAE, es un banco de piedra o de otro material arrimado generalmente a paredes. Su origen proviene del término latino "podium". El uso de este banco o pedestal se ha empleado históricamente para la proclama de discursos aprovechando la afluencia de gente en plazas y zonas de mucho tránsito.
Dado el carácter político y religioso de la mayoría de éstas, era habitual que se oyeran opiniones contrarias que acarreaban encendidas discusiones entre los presentes, las cuales a veces desencadenaban incluso en peleas.
Colocar el atril, o "montar el poyo" para dar dichos discursos, dado el desenlace al que a veces llegaba, fue adoptando el significado que hasta el día de hoy conocemos.

Oradora en Speacker's Corner, lugar mítico de proclamas en Londres

lunes, 14 de enero de 2013

Origen de la expresión "Ser un vivalavirgen"

Palabra recogida en el DRAE tal como se escribe, llamamos coloquialmente "vivalavirgen" a una persona que vive la vida despreocupadamente, a la que no le importa nada, excéntrica, informal y libertina; ejemplo del modismo: "Enrique volvió a llegar tarde a la reunión del lunes, es un vivalavirgen". 

La historia de su origen tiene dos teorías, ambas guardan relación directa o indirecta con la marina. 
La primera y más extendida nos habla del método de organización para la distribución de guardias en los barcos españoles, en los cuales se mandaba formar a los marineros en cubierta para pasar revista. Según la tradición, el último en llegar debía exclamar "Viva la Virgen!". La asociación del término a la persona que llegaba tarde y por lo tanto el vividor y perezoso, no tardaría en formularse. 

La otra teoría habla de los años del descubrimiento del continente americano, en los cuales, adoctrinados los indios autóctonos en la fe católica y adiestrados militarmente, se les situaba en las costas y acantilados para repeler los esporádicos ataques de corsarios y piratas. Al grito de "Viva la Virgen!" lanzaban sus contraataques, pero eran tan escasas las incursiones enemigas que se pasaban el tiempo descansando. La sustantivación de la expresión para definir a personas perezosas y despreocupadas se fue acuñando con los años. 

Hoy en día se emplea, con el paso de los años, con el significado inicialmente descrito. 

Carabela creada a imitación de las antiguas

domingo, 23 de diciembre de 2012

Origen de la expresión "Dar largas"

Empleamos este uso para referirnos a la acción de retrasar mediante excusas o pretextos una acción determinada. Por ejemplo: "Fui a cobrar la deuda y solo me dieron largas diciendo que no estaba el gerente" 

Encontramos el origen de esta expresión coloquial en el mundo de la tauromaquia, donde la "larga" es un movimiento con el capote, realizado con una sola mano, que se efectúa para burlar la embestida del toro y propiciar la carrera del mismo que sirve a su vez para preparar el siguiente lance. Existen varios tipos de "largas" pero probablemente la más conocida por su espectacularidad es la llamada "portagallola" que se realiza de rodillas y elevando el capote por encima de la cabeza en el momento en el que el toro sale de los toriles a la plaza. 
Dado el carácter de engaño que conlleva la acción, que proporciona tiempo al torero para la siguiente "suerte" de capote, con el tiempo ha sido empleado por el pueblo para dar el significado inicialmente citado. 

Tipo de "larga" llamada Portagallola

lunes, 19 de noviembre de 2012

Origen de la expresión "Hacer el primo"

Empleamos este modismo en alusión a las personas que son "confiadas, incautas y se dejan engañar fácilmente" (RAE). Por ejemplo: "Raúl hizo el primo en la asignación de guardias, dejó que le cambiaran la suya por la de Navidad"
Infante Antonio Pascual de Borbón

Esta expresión tiene su origen en los hechos acontecidos el 2 de Mayo de 1808 en Madrid (España), donde el pueblo se sublevó en uno de los episodios de la ocupación de los franceses. Dicha rebelión fue repelida con dureza, dando origen a los fusilamientos del 3 de Mayo y como resultado de éstos, una serie de proclamas por todo el país para el levantamiento general que propiciaron la Guerra de la Independencia.

Mariscal Joaquín Murat





Ante tales acontecimientos, el mariscal francés Joaquín Murat dirigió una serie de escritos al infante Don Antonio y a la Junta de Gobierno de España, haciendo alusión a él con el nombre de "primo": "Señor primo; Señores miembros de la Junta", (tratamiento que se daba a los grandes de la Nación, establecido por el protocolo de la Casa Real) formulando una serie de amenazas tales como:"Anunciad que todo pueblo en que un francés haya sido asesinado será quemado inmediatamente". En esos términos el vocablo "primo" sonaba como mofa, más aún cuando el Infante acataba sin rechistar aquellas hirientes palabras. 
El pueblo relacionó enseguida el término "primo" al carácter pusilánime y entregado del Infante y tras los siglos se acuñó la expresión que con el significado conocido ha llegado a nuestros días.