miércoles, 4 de abril de 2012

Origen de la expresión "Para más inri"

Empleamos este modismo para indicar burla o vejación hacia alguien. Por ejemplo: "El otro día despidieron al jefe de Juan y para más inri le hicieron pasar con sus cosas por delante de su sección".

La palabra INRI proviene originariamente de la inscripción que, como mofa, los romanos colgaron en lo alto de la cruz en la que, según la tradición católica, crucificaron a Jesús de Nazaret.
Dicha palabra en realidad es un acrónimo del latín "Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum", esto es, "Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos".
Según el Nuevo Testamento, la frase también fue grabada en griego y hebreo. 

En el Evangelio según San Juan, se llega a concretar que fue Poncio Pilato, prefecto romano de la provincia de Judea que intervino en la condena a muerte de Jesús, quien grabó la inscripción latina. (Juan 19:19).
Dichas siglas se han convertido, en la lengua española, en sustantivo aceptado por la RAE con la definición "Nota de burla o de afrenta".


Representación de la crucifixión

lunes, 2 de abril de 2012

Origen de la palabra "tapa"

Llamamos "tapa" a la (normalmente) pequeña cantidad de comida que nos sirven en los bares al pedir una consumición.

El origen de la tapa es muy incierto, dado que se carece de escritos que lo corroboren y lo que conocemos sobre ella proviene más por el "boca a boca" que por referencias históricas contrastadas.
Una de esas referencias orales cuenta que en el Siglo XIII, durante el reinado de Alfonso X El Sabio, el médico de éste, por una afección le recetó la ingesta de pequeños sorbos de vino diarios. Para que los efectos del alcohol fueran mitigados los acompañaba de pequeñas cantidades de comida. Tan buen resultado le dio en la curación que a partir de ese momento quiso difundir tal beneficio y dictaminó que en las tabernas se sirviera de forma gratuita una loncha de jamón, queso o lo que se dispusiera acompañando al vino. Esas lonchas eran depositadas encima de los vasos haciendo las veces de "tapa" que a su vez servían para evitar que las moscas entraran en las consumiciones.
Otra versión nos traslada al Siglo XIX y narra que en un viaje de Alfonso XIII a Cádiz, en un mesón llamado el "Ventorrillo del Chato" cercano a la playa (existente en la actualidad), el Rey sentado en la terraza consumía su vino cuando una pequeña ventisca amenazaba con llenar de arena la bebida del monarca, el mesonero hábilmente depositó una loncha de jamón encima del vaso. Fue consumida por Don Alfonso y fue de su agrado, tanto que pidió otra.

En la actualidad su elaboración ha sido perfeccionada y forma parte de un estilo de vida en el ocio español. Aunque la razón de ser de la tapa primigenia incluía su gratuidad, hoy en día existen muchas variantes, algunas de estas de pago tales como los pinchos o pintxos originarios del norte peninsular.

Surtido de tapas y pequeñas raciones de comida

viernes, 30 de marzo de 2012

Origen de la expresión "Tocar madera"

Empleamos este uso en el momento en el que nombramos un hecho positivo o negativo, para impedir que nos cambie la buena suerte o nos venga la mala respectivamente. Por ejemplo: "Qué viernes más relajado, toco madera para que siga así".

Sea por creencia religiosa, superstición o tradición, la madera ha sido en el transcurso de la historia para diferentes culturas, un sinónimo de buen augurio y proveedora de virtudes.
Los celtas, entre otros, con su versión animista de la vida, tenían la creencia que al tocar los árboles entraban en contacto con el alma de estos. Para los cristianos, la madera era el símbolo del origen de la cruz de Jesús. Los griegos e indios norteamericanos, al ver que durante las tormentas eléctricas los rayos solían caer sobre los grandes robles, relacionaron a estos con poderes de los dioses, creyendo que residían en sus vetas.
Con el paso de los años se acuñó la expresión como resultado de este tipo de creencias.


martes, 27 de marzo de 2012

Origen de la expresión "El oro y el moro"

Se emplea este uso para definir situaciones en las que se promete más de lo que finalmente se da.

Una vez más, un dicho proviene de un acontecimiento histórico. En este caso en el Jerez de mediados del Siglo XV en plena reconquista, unos caballeros  tras una refriega, apresaron a un grupo de nobles moriscos. Entre ellos se encontraban el alcalde de la ciudad malagueña de Ronda, Abdalá, y su sobrino Hamet. Pagando una fuerte suma de dinero el primero de ellos obtuvo su libertad, pero no su pariente, que ni con la mediación del rey Don Juan II pudo liberarse, dado que sus captores querían más rédito que el conseguido con anterioridad con el argumento de que el mantenimiento del preso había encarecido la cuantía. Finalmente el rey consiguió que Hamet fuera llevado a su presencia y los caballeros quedaron enormemente molestos. El pueblo conocedor del hecho comenzó a comentar que el monarca lo que quería era quedarse con el oro y el moro, término que ha llegado hasta nuestros días.

Recreación de un un episodio de la reconquista española
 

lunes, 26 de marzo de 2012

Origen de la expresión "Quien fue a Sevilla perdió su silla"

Empleamos este uso cuando alguien que quiere recuperar, tras una ausencia, un cargo o sitio que tenía previamente agenciado, se lo encuentra ocupado.

Su origen histórico se remonta al reinado de Enrique IV, en el Siglo XV. Por aquel entonces se le concedió el arzobispado de Santiago de Compostela a Alonso de Fonseca y Acevedo, un sobrino de Don Alonso de Fonseca y Ulloa, que estaba al frente del arzobispado de Sevilla. Don Alonso de Fonseca y Ulloa, más conocido por Alonso I, se implicó personalmente en que su sobrino obtuviera el cargo, que era trambién deseado por el conde Osorio de Trastámara. 
Una vez que su pariente accedió al cargo, no tuvo gran habilidad política en sus formas de recuperar los privilegios que los señores feudales gallegos habían revocado a la Iglesia. Por ello Alonso I decidió intercambiar el arzobispado de Sevilla por el de Santiago durante un tiempo. Al finalizar su gestión quiso volver a ocupar su anterior puesto, pero su sobrino se negó en redondo y tuvo que recurrir a la fuerza y al beneplácito papal para restaurar su posición. Por supuesto el pueblo confeccionó este dicho recordando tal hecho que tuvo gran repercusión en la época.

Palacio arzobispal de Sevilla