lunes, 9 de septiembre de 2013

Origen de la palabra "Cursi"

Empleamos este término para definir a algo o alguien que pretende ser fino y elegante sin serlo o hace uso de los sentimientos de una manera ridícula y o de mal gusto. Por ejemplo: "Ana puso a su perra un vestido rosa con encaje. ¡Qué cursi!" 

El origen de la palabra es realmente incierto, pero como siempre existen teorías, que aunque no están demostradas, sí son muy extendidas. 
José María Sbarbi, un sacerdote y filólogo gaditano, publicó en 1873 un recopilatorio de refranes en el que aventuraba a decir que el término procedía de la existencia de una familia francesa llamada "Sicur" y asentada en Cádiz. Debido a su forma en el vestir, pretenciosa y ridícula, se empezó a hablar de ellos empleando la metátesis "Cursi" (cambiando el orden de las sílabas) para evitar que se enteraran de que se referían a ellos. Este término se asoció rápidamente con tal significado traspasando fronteras. De cualquier forma, no se tiene constancia ni registros de tal familia en la capital gaditana. 

Posteriormente se realizaron en España sainetes haciendo alusión a unas hermanas venidas de París, las "Tesicur", características por su ridículo proceder y vestimentas en sus apariciones sociales. En dichas obras se realizan juegos de palabras hasta llegar a la palabra "cursi" para referirse a ellas. 

Otra teoría etimológica, procede del termino "silla" que en árabe es "kursi", el cual fue empleado con posterioridad como "trono" y con el tiempo y por analogía, a una persona de renombre, que a ojos de la plebe, vestía, actuaba y se comportaba de forma forzada y antinatural, dando el significado final conocido. 

Vestido y traje del Siglo XVIII

miércoles, 21 de agosto de 2013

Origen de la expresión "Saber lo que vale un peine"

Empleamos este uso como aviso o amenaza a alguien sobre las consecuencias de una acción. Por ejemplo: "Como no te comas las espinacas vas a saber lo que vale un peine". También empleada como "enterarse de lo que vale un peine".

Representación de la tortura
de 7 mujeres devotas a San Blas
El origen de la expresión se basa en la semejanza de ciertos objetos con el conocido "peine", del que se tienen pruebas gráficas de su existencia desde la prehistoria.
Uno de dichos objetos, que forma parte de una de las teorías de la procedencia de esta expresión, se refiere a "peine" como elemento de tortura usado en los albores de la edad media, el cual poseía unas púas de acero y servía para desollar, produciendo unas heridas terribles, que, tras un sufrimiento indescriptible y duradero, ocasionaban la muerte.

Otra de las teorías más plausibles o complementarias de la primera, nos llevan a los primeros cargadores de los fusiles, los cuales estaban compuestos de una pieza metálica que contenía proyectiles, también llamados "peines" por su semejanza con dicho elemento.


Peine de fusil


Tras los objetos citados se entiende que se empleara tal palabra dentro de un contexto amenazante.
Esta expresión ha llegado hasta nuestros días con el significado conocido.

martes, 6 de agosto de 2013

Origen de la expresión "Tirar los tejos"

Este término lo empleamos para expresar la insinuación del interés que tenemos hacia alguien o la acción para mostrarlo; en una palabra más comúnmente usada: Ligar. Por ejemplo: "Iván le tiró toda la noche los tejos a Marta, creo que ella no estaba por la labor". Existen varios derivados de dicha expresión: "Tirar los trastos", "echar fichas", etc.

Existen un par de teorías sobre la procedencia de dicho uso, una de ellas (la más extendida), nos lleva a un antiguo juego llamado "tejo", que consistía en el lanzamiento de trozos de teja (tejos), con el objeto de derribar un palo que se fijaba en el suelo previamente. Este juego se solía organizar en plazas y parques donde los viandantes tenían la oportunidad de presenciarlo. Los chavales, aprovechando la afluencia de algunas chicas entre los espectadores, tiraban los tejos cerca de ellas para así entablar conversación y flirtear con ellas.
Existen variantes del tejo originario que se juegan mayormente en países hispano hablantes. Otro juego que emplea tejos es la conocida "rayuela" (Ver "a pies juntillas").
Otra de las teorías nos lleva a una tradición de los antiguos pueblos celtas, los cuales empleaban  ramas de tejos (en este caso de los árboles llamados así) como elemento decorativo en las festividades. Parece ser que cuando los pretendientes tenían interés por alguna chica, colgaban dichas ramas en las puertas de sus casas.
Como tantas otras veces, con el tiempo, el significado inicial fue variando hasta adoptar el tratamiento que hoy en día se le da.

Palo y tejos empleados en el juego de la "tanguilla", derivado del "tejo".

jueves, 18 de julio de 2013

Origen de la expresión "Sacar de quicio"

Empleamos este uso para indicar que algo o alguien ha agotado nuestra paciencia y nos produce un estado de intranquilidad y exasperación considerable. Ejemplo: "Mientras explicaba la lección los alumnos se dedicaron a hablar y alborotar, me sacaron de quicio". También se emplean fórmulas como "Desquiciar", "Estar desquiciado", "Desquiciarse".

El quicio es un elemento de puertas y ventanas que corresponde a la pieza en la que reside el madero, lámina o espigón donde se fijan los goznes o bisagras  y éstas permiten la apertura y el cierre. Si se saca una puerta o una ventana del quicio, éstas, sin ese punto de apoyo, se vendrían abajo, por lo tanto "sacar de quicio" es una forma metafórica de asemejar ese hecho con la exasperación de una persona ante una situación determinada o sacarla de su estado de serenidad.
No se conoce a ciencia cierta cual es el momento en el que comenzó dicha asociación, sin embargo ya era empleada en el periodo medieval.

Quicio, quicial y visagras de un portón

lunes, 15 de julio de 2013

Origen de la expresión "Darla con queso"

Empleamos este modismo al definir la situación en la que una persona es engañada o timada. Comúnmente es empleado como consejo: "Que no te la den con queso", por ejemplo: "Cuando te hagan la revisión de la caldera no debes pagar en efectivo, que no te la den con queso porque el importe es domiciliado".

Como otras veces, el estudio del origen de esta expresión nos lleva a la época medieval, en concreto en la de la región española de La Mancha, famosa ya por aquel entonces por sus vinos. 
Comerciantes de toda la península acudían a dicha región para la adquisición de estos conocidos caldos, con el objeto de revenderlos a posteriori. Como es normal, éstos probaban la mercancía antes de formalizar la compra y según parece, existía una práctica más o menos extendida, en la cual para acompañar el vino, y para evitar que el comprador diferenciara entre un vino aceptable y uno picado o de mal sabor, agasajaban al comerciante con una cata de queso de intenso sabor, el cual disimulaba la mala calidad de la bebida, lo que les proporcionaba la oportunidad de librarse de una pobre partida de botellas de sus bodegas; los compradores con menos experiencia eran de este modo timados. 
De esta práctica salió el consejo comentado para prevenir a las compradores y ha llegado con el significado conocido hasta nuestros días.